
La letra que faltaba
Poco antes del mediodía, un sonar de ruedas de hierro sobre los adoquines de la calle de Sepulcros de Santo Domingo -entre la plaza y el edificio de la Aduana-, anunció la presencia de carruajes que se estacionaron a las puertas del antiguo Palacio de la Inquisición, sede de la Escuela Nacional de Medicina, en donde tendría lugar un examen profesional insólito. La candidata al título se llamaba Matilde Petra Montoya Lafragua y había cursado la carrera de medicina con notas sobresalientes, pero el reglamento de la escuela hablaba de “alumnos” y nadie había previsto la posibilidad de una “alumna”.







