
Que el destino se deprima
Hace veintidós años falleció en Coatzacoalcos un hombre que encarnó una singular mezcla de técnico y poeta: Juan Duch Gary. Era muy joven, apenas 61 años, y cargaba con la responsabilidad de un vasto complejo industrial. El fardo de sus obligaciones terrenas lo venció una madrugada y se nos fue entre los brazos amorosos de Angelina.









